La Casa Don Bosco de Madrid ha acogido este fin de semana la reunión de la Asamblea Ejecutiva de la Confederación Don Bosco de Centros Juveniles de España. Un encuentro que ha combinado trabajo, reflexión, toma de decisiones y, sobre todo, convivencia y reencuentro entre quienes forman parte de la Confederación.
La Asamblea Ejecutiva está formada por el Consejo Directivo de la Confederación y un representante de cada una de las Federaciones autonómicas. Estos encuentros presenciales son una oportunidad para volver a encontrarse, compartir cómo está cada Federación y seguir fortaleciendo los vínculos que sostienen el trabajo conjunto.
El encuentro comenzó el viernes por la tarde con la llegada de los participantes a Madrid. Tras los primeros momentos de acogida, la jornada permitió disfrutar de un espacio de convivencia y de compartir, poniendo en valor una dimensión que va mucho más allá del trabajo y de las reuniones habituales.
El sábado, la Asamblea contó también con la participación de parte de los Servicios Técnicos de la Confederación. Fue una oportunidad para “poner cara” a personas con las que habitualmente se comparte trabajo, proyectos y correos electrónicos, pero con las que no siempre es posible generar espacios de encuentro más allá de las tareas del día a día. Este momento permitió conocerse mejor, compartir cómo se encuentra cada realidad y reforzar la conexión entre el equipo voluntario y técnico.


El encuentro sirvió para despedir a quienes finalizan su etapa como presidentes de sus respectivas Federaciones y, por tanto, dejan de formar parte de la Asamblea Ejecutiva. Fue un momento especial para agradecer su compromiso, dedicación y todo lo compartido durante estos años, así como para dar la bienvenida a las nuevas personas que se incorporan a este espacio de participación y representación de la Confederación.
Durante la mañana se presentó y aprobó el Protocolo de Desconexión Digital, una herramienta orientada a favorecer un uso saludable y responsable de los canales de comunicación y a cuidar también los tiempos de descanso de quienes forman parte de la organización.
Tras la despedida de los Servicios Técnicos, la Asamblea continuó su trabajo abordando diferentes líneas estratégicas. Entre ellas, se avanzó en la elaboración del argumentario sobre Diversidad Cultural, una herramienta que busca seguir ayudando a los Centros Juveniles y Federaciones a acompañar y dar respuesta a la realidad diversa de nuestros espacios educativos y pastorales.
También se dedicó tiempo a trabajar en la renovación de la Propuesta Educativa de los Centros Juveniles, poniendo en común ideas y reflexiones para continuar actualizando una propuesta que responda a las necesidades de niños, niñas, adolescentes y jóvenes y que siga siendo fiel a la identidad salesiana.
La jornada del sábado terminó con un espacio más distendido por el centro de Madrid, disfrutando de un plan lúdico que permitió seguir compartiendo y fortaleciendo los lazos entre las personas que forman parte de la Asamblea.

El domingo estuvo de nuevo marcado por el trabajo. La Asamblea avanzó en la planificación del calendario de la Confederación, recibió una actualización sobre la situación económica de la entidad y abordó diferentes cuestiones y líneas de trabajo que forman parte de la vida y del futuro de la organización.
Todo ello se vivió, además, en un ambiente especialmente salesiano. Durante el fin de semana se compartieron momentos de oración y algunas comidas con el Movimiento Juvenil Salesiano (MJS), que se encontraba también en la Casa Don Bosco celebrando su propio encuentro. La coincidencia permitió cruzar caminos, compartir espacios y experimentar una vez más que, aunque cada realidad tenga su propia misión y ritmo, todas forman parte de una misma casa.
Porque este fin de semana ha sido mucho más que una reunión de trabajo. Ha sido un espacio para volver a encontrarnos, escucharnos, celebrar lo construido, despedir etapas y abrir otras nuevas. Un fin de semana para recordar que, incluso cuando la distancia y el día a día hacen que nos veamos menos de lo que nos gustaría, seguimos caminando juntos.
Un encuentro vivido aquí y ahora, desde la presencia, la escucha y el cuidado de los vínculos, haciendo realidad también el deseo de que “esta es tu casa”. Porque la Confederación se construye desde el trabajo, pero también desde las personas, la confianza y la certeza de que, vengamos de donde vengamos, tenemos una casa común.







