Opción cristiana de frontera

Los centros juveniles desde la propia configuración de su identidad cristiana presentan un carácter de universalidad que les hace ser un espacio abierto y no cerrado. Las actividades propias, el estilo de un centro juvenil podemos llamarlas “de frontera” porque no es una catequesis, sino que ofrece itinerarios diversificados según la edad, la oferta de un camino gradual de educación y personalización de la fe… Nos hallamos ante nuevas formas de evangelización: indiferencia, diálogo interreligioso, primer anuncio ¿qué retos tenemos que asumir? ¿Qué tenemos que priorizar? ¿Qué metodología utilizar?

Toda presencia salesiana es  “lugar teológico” donde la Familia Salesiana encuentra a Dios en los jóvenes. En nuestros documentos se nos invita a caminar entre y con los jóvenes partiendo de su realidad concreta y proponiéndoles en libertad un horizonte de sentido desde una visión creyente de la vida.

Por eso nuestros centros juveniles parten no de un ideal preconcebido sino de la propia realidad juvenil con la que convivimos y desde ella proponemos la creación de un ambiente de animación rico en valores, un camino a la fe y de fe pastoralmente adecuado a las situaciones concretas de los destinatarios, y por tanto, gradual y flexible en su realización, y en ese camino ofrecemos como prioridad la experiencia personal de Dios, con ofertas bien definidas de oración personal y comunitaria, y también hacemos propuestas concretas y realistas de compromiso en la vida cotidiana, con sentido para lo lúdico y festivo.

Nuestros centros juveniles son cristianos no por sus destinatarios ni por sus actividades sino por su identidad basada en su equipo animador. Aún admitiendo procesos e itinerarios dentro del núcleo animador, es ahí, en el grupo de animadores y animadoras donde debe quedar clara nuestra opción cristiana.  Por ello nuestras propuestas, proyectos y actividades  pueden llegar a cualquier público y a cualquier joven se encuentre en la situación que se encuentre.

Somos “frontera” porque nuestros destinatarios son todos los jóvenes que se nos acerquen o nos acerquemos a ellos. Y partiendo de su realidad, en diálogo con ellos, hacemos propuestas que consigan llegar a todos trabajando los verbos clásicos de la “escalera” de la acción educativa-pastoral de nuestros centros juveniles:

  • simplemente “estar” como primer peldaño, 

  • “hacer actividades” como segundo, 

  • “ser” con propuestas formativas como tercero, 

  • “ser-con” con actividades grupales como cuarto peldaño, 

  • “ser-para” con proyectos de servicio como quinto 

  • y llegar al “ser-hacia” como sexto peldaño que se inicia en grupos de fe y tiene su culmen en la participación o constitución de comunidades cristianas. Por lo tanto nuestra acción educativo-pastoral es de frontera porque en ella todos tienen un sitio y una acogida “incondicional” sin exigirle ningún previo a los jóvenes que se acercan a nuestros centros juveniles.

 

Donde se tendrá que poner el acento es en la identidad Cristiana de nuestros animadores y animadoras. Sabemos de las dificultades que existen, y por tanto hemos de pensar en ellos como los primeros destinatarios de nuestra propuesta pastoral. Y con tacto, con decisión y cercanía afectiva acompañarlos en su experiencia de Dios y de oración, en su compromiso grupal y comunitario, en su apuesta por la animación con sensibilidad humana y religiosa, con actitud de discernimiento de la realidad social y juvenil, con una lectura creyente del contexto en el que vivimos y actuamos.

Es aquí, y no en nuestros destinatarios, donde deberemos trabajar en directo las cuatro dimensiones clásicas de la comunidad cristiana. Como esencial de nuestro estilo salesiano debemos adaptarlas a la realidad concreta que vivimos en cada centro juvenil ofreciéndolas gradual y flexiblemente, igual que traducirlas a un nuevo lenguaje juvenil y del siglo XXI que nos debe dar nuevas pistas para vivir lo que se indica en el lenguaje tradicional.

Las dimensiones son:

  • la “martyría” (o pastoral de la palabra o profética) que es el despertar la fe, el anuncio y el revelar el horizonte cristiano en el proyecto humano; 

  • la “koinonía” (o pastoral comunitaria o la fraternidad vivida) que es el servicio de la caridad hacia el interior de la comunidad, del centro juvenil…

  • La “leitourgía” (o pastoral litúrgica o vida sacramental) que es celebrar al Dios de la vida; 

  • y la “diaconía” (o pastoral social o compromiso liberador) que es el servicio de la caridad hacia fuera de la comunidad transformando la realidad a través de la praxis de la justicia.

Autores

  • Xulio Cesar Iglesias (Salesiano SLE). Director del Centro Xuvenil Amencer (Ourense).

  • Xavi Blanco (Salesiano SLE). Director del Centro Xuvenil Abertal. (Vigo).

 

Propuestas e ideas parar trabajar en espacios de "frontera"

(Extraído de las conclusiones y debates del 17 congreso) 


  • Hablemos durante los dos próximos años sobre la identidad cristiana en cada Centro Juvenil y elaboremos un plan de vida y acción con cabida para todos.

  • Eduquemos en la interioridad, demos protagonismo a los chavales en experiencias positivas de solidaridad… para que crezcan en identidad cristiana.

  • Favorezcamos las experiencias fuertes, profundas, en clave cristiana, de nuestros animadores y animadoras.

  • Tengamos los animadores del Centro juvenil encuentros de oración y convivencia con la comunidad salesiana.

  • Acompañemos a cada animador, joven, niño/a de nuestro grupo hablando personalmente con él/ella durante el año.

  • Somos evangelizadores al dedicar nuestro tiempo a estar, escuchar, querer… a los niños/as y jóvenes.

  • Demos a nuestros animadores razón de lo que hacemos, formación y acompañamiento en clave cristiana y salesiana.

  • Vivimos la opción cristiana, especialmente la de frontera, como una opción de camino. Nuestra meta es el camino.

  • Creemos en la necesidad de personalizar en la acción, la formación y el acompañamiento entre chicos y animadores.

  •  Traduzcamos el lenguaje (conceptos eclesiales) y las formas a las personas y las realidades en las que vivimos.

  • Realicemos campañas internas y externas sobre por qué nuestra opción educativa es la cristiana.

Fuentes utilizadas para elaborar este artículo


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