Nuevas formas de tiempo libre

El significado del ocio y tiempo libre ha cambiado en la vida de los jóvenes: buscan en él su autorrealización, no en el estudio, ni en el trabajo o preparación profesional. Percibimos como descienden algunas manifestaciones tradicionales y, en cambio cómo se incrementan otras. 

Se aprecia que el ocio de los jóvenes gira sobre todo en torno al fin de semana, la noche alcanza una importancia muy grande, y es configurado cada vez más por las tecnologías de la información y comunicación (Internet, teléfono móvil…) Hay cambios de escenarios del tiempo libre cualitativos y cuantitativos.

Algunos factores que han contribuido a desarrollar nuevas formas de ocio en los niños y jóvenes 


  • Los cambios en la estructura y en las dinámicas del funcionamiento familiar, debido a la incorporación progresiva de la mujer al mundo laboral; la cultura laboral de la flexibilidad y la diversidad de concepciones respecto a la visión de familia, generan nuevas necesidades de custodia y de conciliación entre la vida familiar y profesional. Ante esto se incrementan las actividades de ocio, concretamente las extraescolares y las actividades de vacaciones, el deporte, las TIC, etc.... Como consecuencia de estos cambios socioculturales se están desarrollando dos tipologías de acciones educativas en el tiempo libre/ocio: aquella más vinculada a la educación en el ocio con intencionalidad educativa, fomentando los procesos de participación y de proyecto grupal y otra, más relacionada con la utilización de las actividades de ocio educativo (deportes, artes, extraescolares, etc…)

  • Las transformaciones del entorno y la apropiación del espacio público por parte del transporte privado, la mercantilización de los espacios, la inseguridad ciudadana... expulsa a los niños y a los jóvenes de los lugares de socialización y de juego espontáneo. Ante esta situación aparece la necesidad de recuperar el espacio público como lugar de relación. Juntamente a este hecho también surgen otros espacios de relación y de “comunidades no físicas” como sueño las redes sociales y las Tics, las cuales establecen nuevas formas de relación, de movilización social y de vínculos. El tiempo libre y el ocio puede ser un ámbito importante para promover y activar el uso del espacio público, del territorio, de la ciudad, del barrio como un espacio de educación; recuperar el espacio público desde las entidades de tiempo libre/ocio es un reto para la integración y la cohesión social entre algunos colectivos con necesidades específicas como los inmigrantes, los niños y jóvenes con discapacidades, la infancia en riesgo, etc...y la ciudadanía en general. Las entidades de ocio pueden ser espacios mediadores para favorecer estos procesos de integración en los territorios.

  • Algunas manifestaciones como el arte (música y teatro al cargo, etc..), el deporte urbano, el espacio público como lugar donde se llevan a cabo debates políticos, expresiones del movimiento okupa, entre otros ponen de manifiesto la necesidad de recuperar la ciudad, la calle, el territorio, el barrio como espacios para la socialización de los más jóvenes, como lugar de relación para las personas mayores y como espacio para la fiesta, para el desarrollo de la cultura y para la acción comunitaria

  • A la escuela cada vez le pedimos más: enseñar a aprender, a hacer, como vivir y como ser, etc... La escuela asume un papel de centralidad educativa, responsabilizándose de la educación de nuestros niños y jóvenes, en relación a todas las modalidades de educación: la intelectual, la educación vial, educación emocional, sanitaria.... Se espera de la escuela que cubra aquellas necesidades que las familias no pueden satisfacer. Para dar respuesta a estas necesidades educativas van surgiendo en la actualidad, nuevas actividades organizadas, dentro y fuera de la escuela, como, por ejemplo: los espacios correspondientes a los comedores escolares, las extraescolares, las actividades de vacaciones, etc...

  • La educación en el ocio es un derecho básico de la infancia que tendrá que favorecer medidas para la igualdad de oportunidades. En  cuanto al uso del ocio se producen diferencias que pueden estar condicionadas por el estatus socioeconómico, educativo y por las ocupaciones familiares así como también por el fenómeno migratorio. El ocio puede ser un factor de vertebración y de cohesión social importante en nuestras sociedades actuales. Hoy en día, la ocupación del tiempo libre, mediante diversidad de actividades organizadas por la escuela, los servicios educativos, de esparcimiento, actividades culturales, los equipamientos de tipo comunitario, etc., es uno de los aspectos más significativos para favorecer procesos de reinserción social. Las actividades de ocio pueden suponer, tanto la oportunidad de ser un espacio para la integración social cómo, también contribuir a generar nuevas formas de exclusión. Por ello es importante ofrecer recursos que hagan posible una vivencia igualitaria del ocio como factor de equidad y de igualdad social, puesto que puede configurarse el espacio idóneo para hacer posible los procesos de incorporación de las personas más vulnerables de nuestra sociedad, junto con aspectos como el acceso a la vivienda, el acceso al trabajo, unas relaciones sociales saludables, entre otras.

  • Las entidades deportivas. Las actividades deportivas que se ofrecen en las escuelas, las asociaciones y los clubs deportivos son las actividades no formales que tienen más practicantes durante el curso escolar, con una gran diferencia respecto a las otras categorías (Trilla,J. 2007). Desde los planteamientos del ocio educativo este tipo de actividad plantea una serie de retos que hay que tener en cuenta y abordar educativamente:

    • avanzar de la competición a la educación

    • fortalecer la perspectiva educativa integral del juego deportivo  

    • se requiere formación de los entrenadores desde la perspectiva educativa,

    •  replantear el papel de las familias,

    • tener en cuenta el papel y las funciones de dinamización comunitaria dentro de los equipamientos deportivos (gimnasio, polideportivos, complejos deportivos,...),

    • La orientación principal en este ámbito tendría que ser generar conocimiento y recursos a partir del establecimiento de redes de colaboración con los agentes sociales y educativos,  para contribuir a la educación de los ciudadanos en los valores de la deportividad, el esfuerzo y con un marcado criterio de cohesión social

Las redes sociales y las Tics. La sociedad de la información y el conocimiento está dando a una sociedad red, en la que los ciudadanos, y especialmente los más jóvenes, se desarrollan cada día con más normalidad en el medio digital, utilizando internet como base de operaciones para un intercambio constante de información personal y social. La creciente expansión de las tecnologías de la información y la comunicación (los videojuegos, internet, el móvil, etc) están modificando las formas de relación dentro de las familias y entre los chicos y chicas, planteando nuevos retos educativos y de ocio, como por ejemplo: cómo tenemos que hacer para educar a la ciudadanía en su utilización, qué metodologías tendríamos que incorporar en nuestras acciones educativas, hasta qué punto el hecho que las TICs no estén al alcance de todo el mundo puede generar una fractura digital en la población, qué hacer para favorecer la creación de opinión, la movilización social y compartir el conocimiento. Habrá que ser capaz de utilizar y entender este flujo y esta manera de vivir e identificarse, para que acontezca éste como un conocimiento y una habilidad necesaria para enfrentar la educación en el ocio de las próximas generaciones.
 

Algunas orientaciones de la educación en el tiempo libre y de la pedagogia del ocio en clave de retos y contribuciones:


 

1. Calidad e innovación: 

Es muy importante asegurar una buena formación y el correspondiente reconocimiento profesional de las personas que gestionarán estos servicios y harán la tarea educativa y de animación. La educación en el ocio hace ―y puede hacer todavía más― una gran función educativa, social y cultural. Hay que ser conscientes de ello y conseguir el reconocimiento político y social que merece. Por eso es necesario el reconocimiento de las personas que trabajan en este ámbito. De esta manera se puede incidir en la estabilidad de los equipos de educadores y conseguir proyectos con una cierta continuidad y recorrido. La formación de monitores en el ocio infantil puede ser suficiente en algunas ocasiones, pero es necesario revisar y actualizar estos cursos. Es también necesario ver qué papel tienen que tener otras figuras profesionales como los animadores socioculturales de los ciclos formativos de grado superior o los educadores sociales, para citar sólo algunos ejemplos. Evidentemente, introducir estas figuras en algunos de los actuales programas y servicios de ocio infantil supone un coste que en muchos casos no pueden asumir sólo las familias. Por ello el mercado actual, en muchas ocasiones, no ofrece estos servicios “de calidad” y busca alternativas con gente con poca formación o con la formación no reconocida, de manera que los contratos acaban siendo precarios. Eso favorece la poca estabilidad laboral y la insatisfacción profesional, dos características que no ayudan nada a la consideración y reconocimiento de este sector.

Vale la pena recordar que, en los últimos años, en Cataluña ha habido dos convenios colectivos del Sector del Ocio Educativo y Sociocultural de Cataluña (2005-2007 y 2008-2010), con la voluntad de regular los operadores que se dedican a la gestión del tiempo libre de las personas en todo el espectro de edades que comprende el desarrollo de la vida social. El camino abierto desde estas experiencias ha ayudado a que en el año 2010 se aprobara en el Estado español el I Convenio Colectivo Marco Estatal de Ocio Educativo y Animación Sociocultural (2010-2013).

Son necesarias más propuestas de ensayo e innovación metodológica. La educación en el ocio puede volver a ser un referente de prácticas educativas innovadoras. El tratamiento de temas como la diversidad cultural, la inclusión, los desequilibrios medioambiental y socioeconómicos, etc., pueden ser propuestas a partir de las cuales plantear acciones desde el tiempo libre infantil y juvenil. Hacen falta servicios y programas que adopten un papel más alternativo y crítico al sistema, que cuestionen los espacios de participación existentes, que busquen nuevas estrategias de relación, desmarcándose de las ofertas más consumistas, paternalistas o asistenciales, y que no infantilicen en exceso los proyectos y los programas. Desde esta posición, hay mucho camino por hacer, sobre todo si, además, se considera que también se puede innovar y se pueden buscar nuevas formas de expresión y de comunicación mediante las nuevas tecnologías, el arte o las producciones culturales.

También hay que hacer un esfuerzo en la línea de mejorar la capacidad de reflexión, evaluación y transmisión del bagaje acumulado. Por eso es importante que las entidades y servicios de este sector renueven y pongan al día los recursos documentales que existen. Es importante también que las colecciones y publicaciones aborden y difundan más a menudo experiencias y prácticas logradas, haciendo un análisis en profundidad del valor, el sentido y la utilidad de la acción o del servicio realizado y haciendo la reflexión educativa y sociocultural oportuna. Eso tendría que ayudar a hacer visible y tangible el importante trabajo que se lleva a cabo desde estas instancias y servicios.

La definición en un contexto cambiante y la revalorización del carácter movilizador de los grupos de base: la vitalidad de la industria del ocio ha hecho aflorar una amplia oferta de actividades. En el libre ejercicio de la elección  de actividades por parte de la ciudadanía, habrá que saber poner en valor la tarea educativa, social y transformadora de los grupos de base, arraigados en el territorio y con altas complicidades con el ámbito local.

2. Corresponsabilidad

Es imprescindible recurrir más al trabajo en red entre las diferentes iniciativas educativas, sociales, culturales y los respectivos profesionales. La complejidad de muchas situaciones actuales hace necesario un trabajo en equipo y a menudo una coordinación entre equipos diferentes. Eso nos obliga a pensar en diferentes formas de complementariedad, de coordinación y de cogestión. El ocio es un ámbito en el que intervienen muchos profesionales diferentes y es por este motivo que un proyecto de calidad requiere el encuentro, el intercambio y quizás también la ejecución conjunta de diferentes profesionales (animadores socioculturales, gestores culturales, profesionales del turismo, maestros, psicólogos, asistentes sociales, profesionales de la salud, etc.). No podemos pretender hacer un trabajo de calidad sin entrar en contacto, traspasar y recibir información, o no trabajar conjuntamente con los otros agentes educativos y socioculturales que también inciden en el mismo territorio y en la misma población.

La dinamización de los proyectos, la profesionalización y los liderazgos compartidos: el carácter participativo, así como el carácter territorial o local de los proyectos no pueden ser causas de un permanente estado de inmadurez institucional. Hay que asegurar las alianzas que hagan posible la incorporación de una visión a futuro en el seno de los proyectos y entidades. Entendemos que el educador social está llamado a asumir esta tarea conjuntamente con otros agentes educativos del territorio (monitores, directores y animadores socioculturales), potenciando estructuras de participación que garanticen procesos compartidos de liderazgo de la transformación social.

3.Equidad

Es necesario universalizar la mayor parte de las ofertas de educación en el ocio y garantizar la pluralidad en los servicios y actividades. Eso supone poder acoger y dar respuesta a la diversidad también en el tiempo libre (sexos, edades, culturas, territorios, etc.). El reto es, pues, hacer del tiempo libre un tiempo para la creación y la realización de proyectos colectivos desde el diálogo y el disfrute personal. Y es que, de hecho, la educación en el ocio proporciona una oportunidad extraordinaria para demostrar que es posible desarrollar políticas públicas comprometidas decididamente en la igualdad de oportunidades.

El actual contexto de crisis económica y financiera expone de manera bastante cruda la desigualdad social, también en el ámbito del ocio educativo. Hay que poner en marcha políticas activas destinadas a evitar la exclusión social en el ocio, o una excesiva especialización de la red. Corremos el riesgo de crear unos servicios de ocio para aquellos grupos sociales que no pueden costear sus actividades, segregados del resto de la comunidad. Hace falta que las administraciones públicas garanticen el ejercicio de los derechos de los ciudadanos, a la vez que las entidades tienen que actuar decididamente en favor de ambos principios. 

Reconocimiento de la función educativa del tiempo fuera del horario lectivo y que esto se traduzca en políticas que: 

  • garanticen la igualdad de oportunidades: extraescolares, esparcimientos, internet,

  • regularización y calidad, 

  • promuevan la cooperación entre familia, escuela y territorio, 

  • den a las entidades de ocio el protagonismo que merecen, 

  • impidan que estas actividades acaben convirtiéndose en un bien de consumo, 

  • permitan a las familias disponer del tiempo y de los apoyo necesario para desarrollar su función educativa.

 

Autora:
Txus Morata
- profesora del Grado en Educación Social y Trabajo Social y Directora del Máster Universitario en Modelos y Estrategias de acción social y educativa en la infancia y la adolescencia, de la Fundació Pere Tarrés, entidad socia de Federación Didanía.

 

Propuestas para adaptarnos a las nuevas formas de tiempo libre desde nuestros centros juveniles

(Extraído de las conclusiones y debates del 17 congreso) 


  • Propongamos actividades de corta duración, de hacer aquí y ahora, con resultado inmediato.

  • Adaptemos los horarios de nuestras actividades a los momentos en que viven los chavales: actividades nocturnas...

  • Plantearnos las causas por que  los chicos no vienen al centro juvenil. A veces no llegamos al corazón, nos contentamos con que salgan las actividades.

  • Acompañemos la vida de los chicos, interesándonos por ellos y que se sientan alguien en el centro, parte de un grupo.

  • Valoremos 1º nuestra oferta huyendo de nuestro pesimismo que transmitimos a veces.

  • Elaboremos plan de aprendizaje de participación en los centros juveniles: cambiando de mentalidad de destinatarios y de animadores.

  • Huyamos de actividades de modelo consumista y hagamos actividades en clave de participación para el cambio social.

  • Tengamos perfil del Centro Juvenil en diversas redes sociales para convocar, comunicar, informar etc…  siendo testimonio de nuestra identidad. Tener un vocal de comunicación social.

  • Facilitemos momentos de participación en la toma de decisiones, tanto de los animadores como de los mismos chavales. 

  • Favorezcamos la coordinación espacial y trabajemos todos en un mismo proyecto de obra, sabiendo que el protagonista y el centro es el chaval y su formación integral.

  • Abrámonos al conocimiento de otros centros o entidades que trabajan también con jóvenes en el tiempo libre. Hacer pequeñas experiencias con la coordinadora de la zona.

  • Informemos a las familias al principio de curso para darles a conocer el proyecto educativo del Tiempo libre , nuestro valor diferencial.

Para saber más:  


  • Injuve. Instituto de la Juventud. 

  • Didania. federación de entidades cristianas de tiempo libre

  • Fundación Pere Tarrés. Organitzación no lucrativa de acción social y educativa, dedicada a la promoción de la educación en el tiempo libre y el voluntariado. 

 

Fuentes utilizadas para elaborar este artículo


Documentos de elaboración propia: 

  • Dossier de trabajo del 17 Congreso. Nuevas formas de tiempo libre. (2012),  Txus Morata. profesora del Grado en Educación Social y Trabajo Social y Directora del Máster Universitario en Modelos y Estrategias de acción social y educativa en la infancia y la adolescencia, de la Fundació Pere Tarrés, entidad socia de Federación Didanía.

  • Conclusiones del 17 Congreso Estatal de Centros Juveniles. 

     

 

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