Empleo Juvenil y emancipación

España encabeza la estadística de paro juvenil en Europa (49,9 %). el desempleo juvenil afecta a uno de cada dos menores de 26 años, los niveles más altos dentro de la Unión Europea. Fuente: Eurostat(01/01/2012). La emancipación forma parte de los proyectos de los jóvenes, pero una emancipación tardía que desean en torno a los 27 años (a pesar de que se casan entre los 31 y los 34 años) y que pasa por irse a vivir previamente con su pareja. Fuente: OBJOVI.Observatorio joven de vivienda en España. Segundo trimestre de 2011.

La primera década del siglo XXI ha terminado con una acuciante crisis multidimensional (económica, ética, laboral, medioambiental, religiosa...). Es en este contexto en el que la juventud de hoy vamos a tener que desenvolvernos. Es decir, los jóvenes y las jóvenes de hoy vamos a tener que enfrentarnos, muy posiblemente,  a una situación opuesta a la que vivieron en su juventud nuestras generaciones pasadas. Aunque, posiblemente, sí coincidiremos en una cosa: estamos en una fase que parece indicar que vamos a vivir una profunda transformación de la sociedad, como ya la vivieron nuestros padres. La cuestión está en dilucidar por qué caminos evolucionará semejante cambio social en el que ya nos vemos inmersos.

Desgraciadamente, algo parece claro: no vamos a vivir los próximos años y décadas en una sociedad de conquistas obreras y conquistas sociales en las sociedades occidentales. No vamos a vivir próximamente en una sociedad en la que los colectivos más débiles incrementan su bienestar económico. Al contrario, afrontamos un futuro con demasiados riesgos y desafíos, afrontamos un futuro lleno de incertidumbre, afrontamos un futuro habiendo sido ya bombardeados desde todos los ángulos, pero muy especialmente desde el mundo mediático y especulativo-financiero, con noticias catastrofistas sobre las crisis y la recesión económica; sobre el fantasma del paro y falta de ofertas de trabajo; sobre la dureza de la vida actual ejemplificada en la competitividad en los estudios y el trabajo; el agotamiento de los recursos naturales y calentamiento del planeta; las amenazas del terrorismo doméstico o internacional...
 

1. DESEMPLEO JUVENIL

La actual crisis económica ha tenido un notable impacto en destrucción de empleo y en el acusado aumento del paro, alcanzando tasas de desempleo superiores al 25% (Eurostat, julio 2012), más del doble de la media europea, situándose a la cabeza de los países de la Unión Europea en tasas de paro. La destrucción de empleo registrada en este período no ha sido homogénea para todos los tramos de edad de la población, siendo el de las personas jóvenes el que ha sido afectado con mayor intensidad. España encabeza la estadística de paro juvenil en Europa.  Según los últimos datos de Eurostat (julio 2012), la tasa de desempleo entre los menores de 25 años en julio fue del 52,9%,  El desempleo juvenil afecta, por tanto, a uno de cada dos menores de 25 años, los niveles más altos dentro de la Unión Europea.
 
Tasas de paro. España y UE-27. Total y <25 años (2007-2011)
 

Podemos apuntar diversos factores que han contribuido al mayor impacto laboral de la crisis en las personas jóvenes :

  • De un lado, la concentración sectorial del empleo de este colectivo en sectores especialmente golpeados por el cambio del ciclo económico (especialmente en el caso de los varones): construcción, hostelería, etc. 

  • De otro, el nivel formativo, en la medida en que la crisis ha afectado en mayor medida al empleo de las personas con niveles formativos más bajos, entre los que se cuenta un elevado porcentaje de jóvenes.

  • El factor más relevante radica, sin embargo, en el elevado nivel de temporalidad del empleo de este colectivo. Un elemento que ha facilitado la incorporación al empleo de las personas jóvenes en las etapas de expansión económica −si bien en condiciones de precariedad laboral− pero también ha determinado un mayor grado de vulnerabilidad en las situaciones de crisis.

Podemos señalar, por tanto, que en los últimos años se ha producido un cambio de tendencia en el mercado laboral. Si en las décadas pasadas se apuntaba hacia la estabilidad en el empleo, caracterizada por contratos de trabajo estables, jornadas de trabajo completas y relaciones salariales directas, las nuevas formas de empleo se caracterizan, por el contrario, por duraciones determinadas o temporales, empleos desarrollados a tiempo parcial o trabajos autónomos. Esto es, concluyen que hemos asistido a un cambio de tendencia hacia la precarización, lo que implica degradación en las condiciones de vida y limitaciones económicas que, en el caso de los jóvenes, conllevan dificultades añadidas para desarrollar proyectos de emancipación.
 

La gran conclusión que extraemos sería que una parte importante de los jóvenes que quieren acceder a un empleo no tienen posibilidad de ello. Así, el desempleo se convierte en una característica inherente a los jóvenes y que les afecta de manera destacable.
 
Quienes si acceden, por otra parte, tienden a hacerlo de manera precaria, ya sea mediante trabajos esporádicos sin contrato o en trabajos temporales. Otro factor relevante está en las actividades laborales en la economía sumergida (según algunos estudios podría suponer el 20% del PIB español). Todo ello implica que los jóvenes van a desarrollar trabajos a los que se les atribuyen bajos niveles de cualificación, más aún si tenemos en cuenta que estamos ante la generación de jóvenes más y mejor formados. En ello hay implícito un problema de infra-cualificación en la oferta de empleo, especialmente la dirigida a las personas jóvenes, lo que también va a repercutir en una retribución salarial muy por debajo de la que iría asociada a la titulación o cualificación asociada a muchos jóvenes.
 
En definitiva, la mayor parte de los jóvenes se encuentra en una trayectoria de precariedad, aunque esperan que sus condiciones de empleo vayan mejorando y se vayan estabilizando con el paso del tiempo, algo que no se puede garantizar en el actual panorama de crisis económica.


Visión de distintas etapas según edad. Fuente: SANZ, NAVARRETE y PAC (2007)

 

2. LA DIFÍCIL EMANCIPACIÓN

La emancipación forma parte de los proyectos de los jóvenes, pero una emancipación tardía que desean en torno a los 27 años (a pesar de que se casan entre los 31 y los 34 años) y que pasa por irse a vivir previamente con su pareja. Fuente: OBJOVI.Observatorio joven de vivienda en España. Segundo trimestre de 2011.

La transición a la vida adulta en las sociedades europeas se ha concebido tradicionalmente como un proceso lineal, en el que las personas jóvenes pasaban del sistema educativo al productivo (al empleo) en un período relativamente reducido de tiempo, asegurándose así los jóvenes los ingresos necesarios para adquirir la independencia económica, la formación de un hogar independiente y la definición de un proyecto de vida.

Los diversos itinerarios formativos de los jóvenes y las plurales trayectorias laborales han provocado cambios en sus pautas de emancipación. Así lo señala Casal (2002): “La etapa de transición a la vida adulta, desde la pubertad hasta la emancipación juvenil, en el contexto del llamado Capitalismo informacional, se caracterizaría esencialmente por la existencia de escuelas de masas, trabajo precarizado, costes de vivienda inasumibles, individualismo meritocrático. Todos estos elementos están incidiendo en una modificación de los ciclos vitales y las biografías de los jóvenes, y, en este caso, del desarrollo de la juventud”.

Como consecuencia del panorama laboral español, analizado anteriormente, los jóvenes que quieren emanciparse del hogar parental disponen de menor poder adquisitivo (unido a los todavía elevados precios de la vivienda). Esto conlleva un retraso de la edad media de emancipación de los jóvenes. Algunas consecuencias de todo esto:

  • Prolongación de la transición entre la educación y el mundo laboral, derivados de la prolongación de los itinerarios formativos postobligatorios.

  • Dificultades en el acceso al primer empleo y precariedad de los contratos laborales. Inestabilidad laboral vinculada a altas tasas de temporalidad.

  • Frenos en el acceso a la vivienda: ingresos inestables, escaso parque de viviendas en alquiler y elevado precio de la vivienda (de adquisición y de alquiler).

  • Retraso del calendario nupcial, que influye en la edad de tener el primer hijo y en las tasas generales de fecundidad.

  • Retraso general de la edad de emancipación residencial y económica.

Diversos elementos han contribuido en las últimas décadas a alterar este patrón “normal” de transición, fomentando el cambio hacia otro caracterizado por rasgos como: el retraso en la emancipación de las personas jóvenes; la discontinuidad de los itinerarios vitales, de modo que estos ya no se conciben como un proceso lineal −de la educación al empleo− sino como tránsitos entre diversas situaciones.

Numerosos estudios han puesto de relieve que los distintos modelos de Estado bienestar tienen una incidencia determinante en la conformación de las trayectorias de las personas jóvenes, pudiendo distinguirse −en el contexto de la UE- 15− cuatro situaciones diferenciadas: 

  • Modelo “socialdemócrata”, propio de los países escandinavos, en el que las personas jóvenes alcanzan la independencia económica en una etapa más temprana que en otros países europeos. Un hecho que se explica por la combinación de generosas políticas estatales de recursos y oportunidades, con un modelo cultural que estimula la participación ciudadana en la definición de dichas políticas, lo que favorece la pronta emancipación económica y familiar de las personas jóvenes de estos países.

  • Modelo “liberal”, cuyo máximo exponente en Reino Unido, en el que las personas jóvenes tienen un elevado grado de independencia económica con escaso apoyo de las familias de origen gracias al empleo y a las ayudas sociales. El Estado de bienestar británico es muy limitado y se ha caracterizado por la prioridad al mercado frente al Estado o la familia. Esta primacía otorgada al mercado laboral como la principal vía para lograr la independencia ha generado situaciones adversas para muchos jóvenes, que abandonan muy pronto el hogar familiar y el sistema educativo y se refugian en la economía informal, lo que en muchos casos deriva en situaciones de exclusión social.

  • Modelo “conservador”, característico de los países centroeuropeos, donde las ayudas al estudio, el apoyo familiar y el empleo desempeñan un papel fundamental. El camino “normal” para conseguir la autonomía es a través de la consecución de un trabajo cualificado, lo que concede gran importancia al sistema educativo en el proceso de transición a la vida adulta. El Estado interviene sólo en situaciones en las que la familia no puede garantizar la formación.

  • Modelo “sub-protector”, propio de los países del sur de Europa como España, Italia o Portugal. El limitado desarrollo de un marco institucional de apoyo económico a las personas jóvenes es un rasgo característico de este modelo, que determina que la familia sea el principal soporte a las personas jóvenes y explica − junto a otros factores especialmente relevantes como la mayor precariedad laboral y el costoso acceso a la vivienda en propiedad y en alquiler− el retraso en la emancipación y la prolongación del proceso de transición a la vida adulta, en comparación a otros países europeos.

Finalmente, cabe destacar que una parte sustancial de los nuevos empleos creados en este período han sido empleos atípicos; sobre todo empleos temporales y a tiempo parcial no voluntario, pero también trabajo autónomo dependiente y otras formas de trabajo sin relación laboral (becas, prácticas, etc.). Las últimas Reformas Laborales aprobadas no han podido revertir estas dinámicas, sino que, con los datos en la mano, las han acentuado. 

A ello hay que añadir, además, unas políticas de recortes y eliminación de subvenciones/apoyos al alquiler y al pago de la hipoteca que hacen más difícil la emancipación de las personas jóvenes, a pesar del descenso en picado, los últimos años, del precio de la vivienda, consecuencia de la explosión de la burbuja inmobiliaria en España. Un ejemplo de esta burbuja es que, hasta 2007, España venía construyendo aproximadamente 700.000 viviendas al año, que eran más que Alemania, Francia y Gran Bretaña juntas.

 

Autor
Saúl Perez Martínez, ex-secretario general JOC. Vocal Comisión Permanente Consejo de la Juventud de Aragón.

Propuestas para integrar iniciativas de apoyo al empleo y la emancipación en nuestros centros juveniles

(Extraído de las conclusiones y debates del 17 congreso) 


  • Trabajemos en red en el ámbito laboral (ofertas y demandas de empleo, bolsas de trabajo) entre los distintos ambientes.

  • Promovamos una cultura vocacional: ¿qué quiero hacer con mi vida? ¿qué quiero ser? ¿en qué trabajar?.

  • Hagamos denuncia social contra la precariedad laboral: Sumando nuestras voces a las de los más débiles.

  • Aprovechemos los Centros Juveniles para crear iniciativas que generen trabajo.

  • Potenciemos el Centro Juvenil como plataforma de prácticas para la formación reglada.

  • Proporcionemos desde los Centros Juveniles formación y orientación laboral e información de los recursos disponibles en la obra.

  • Generemos una bolsa de recursos entre asociaciones y RR.HH. propios para poner a disposición de las obras y asociaciones.

Para saber más:  


 

 

Fuentes utilizadas para elaborar este artículo


Fuentes externas:

Documentos de elaboración propia: 

 

 

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