Atención a la diversidad

A través de este artículo, Ángels Pavón, Profesora Pedagogía y psicología en la Universidad de Barcelona, nos ayuda a identificar las claves del fenómeno migratorio en la actualidad, cuales son las tendencias y nos aporta algunas pistas para atender la diversidad y promover la interculturalidad en nuestros centros juveniles. El texto se enriquece con las aportaciones y las conclusiones a las que se llegaron en el grupo de trabajo sobre atención a la diversidad del 17 Congreso de Centros Juveniles.

Nuestra acción educativa no se limita a responder a necesidades personales, sino que implica una opción de crítica social, de compromiso con el entorno, de búsqueda de alternativas, de transformación de la sociedad. Nuestros centros se van configurando en el entorno local, en barrios con unas características propias. Incremento de inmigrantes, minorías étnicas, de nuevas formas de hacer, de pensar, de relacionarse…

“Cuando un inmigrante venga a instalarse a tu lado, en vuestro país, considéralo como un nativo, como uno de vosotros. Ámalo como a tí mismo” Lv 19, 33-34

Los fenómenos migratorios que han ocurrido en las últimas décadas, migraciones realizadas desde países en vías de desarrollo en los países industrializados del norte, ha puesto sobre la mesa la cuestión-aparte de la pobreza y el hambre-de las características culturales, nacionales, étnicas, etc., tanto de las poblaciones emigradas como de las autóctonas.

Las migraciones internas en Europa y su impacto sobre sociedades golpeadas por el desempleo, así como la fuerza de los nacionalismos y sus identidades, coloca un signo de interrogación tanto sobre el proyecto de integración europea como sobre la convivencia entre identidades heterogéneas. A medida que la exclusión del mundo del trabajo golpea tanto a jóvenes nacionales como inmigrados de otros países y otras etnias, los primeros rechazando los segundos. Los valores de la tolerancia y las solidaridades sociales, tan caras al modelo de Estado de bienestar y tan propicias para un multiculturalismo proactivo, se estrellan contra el debilitamiento-material y simbólico-de este mismo modelo de Estado-Nación.
 

Esta situación ha despertado un debate social e intelectual en el seno de la sociedad europea que va desde el planteamiento de la asimilación igualitaria de los inmigrantes, a posiciones que ponen en cuestión la viabilidad de la sociedad multicultural y los peligros de disolución de las actuales identidades culturales que puede suponer. Ambas manifestaciones han dado lugar a posiciones radicales entre los partidarios de un cosmopolitismo nivelador que sostiene una abierta defensa del mestizaje (cultural, étnico) y la actitud de sectores xenófobos que defienden mediante la violencia, la exclusión social de los inmigrantes. Sin embargo la integración no es una cuestión que afecte en cuanto a sus resultados finales a la población autóctona, sino que implica de igual manera a la población recién llegada. 
 

El encuentro entre culturas que ofrece la sociedad multicultural es sin duda un abanico de oportunidades para el desarrollo de identidades culturales más complejas y ricas. La identidad cultural como construcción social supone, para las personas y los grupos, ir configurando sus rasgos identitarios a través de múltiples y complejas identificaciones, mediante procesos dinámicos de singularización y de identificación.
 

Los acontecimientos actuales exigen, más que nunca, unas cualidades, virtudes y actitudes a la ciudadanía que hagan posible el proceso colectivo de construir una sociedad donde la diversidad cultural se viva como encuentro creativo y enriquecedor, donde se luche contra la exclusión social que fragmenta nuestro sistema de relaciones y donde se fomente la participación y responsabilidad social como fundamentos de un desarrollo humano solidario y sostenible. En otras palabras, más que nunca necesitamos unas cualidades ciudadanas que hagan posible una convivencia social de personas con identidades culturales diferentes y una responsabilidad compartida en la construcción de una sociedad justa, equitativa y sostenible.
 

Los intensos cambios sociales de los últimos años, cambios que han afectado todos los ámbitos de la vida de las personas, exigen que se tengan que buscar nuevas formas para resolver las necesidades personales y colectivas. Los nuevos retos sociales requieren redefinir la distribución de los servicios de bienestar, los canales de participación política y la red de relaciones personales. La nueva distribución de roles dentro de las familias, la individualización de los modelos de vida y la provisión de servicios desde la iniciativa privada generan nuevas demandas, algunas de las cuales, generalmente las no solventes o las minoritarias, se atienen desde el tercer sector o desde el asociacionismo, de forma que las entidades se convierten en una última red de atención social. Este, claramente, sería el caso de los Centros Juveniles Salesianos.
 

Esta nueva configuración social hace que los Centros Juveniles pasen a ser consideradas como un agente clave para la redistribución de las responsabilidades y entren a formar parte de la escena pública con más relevancia de la que tenían tradicionalmente. Para las entidades, esta nueva consideración supone unos retos importantes, tanto desde el punto de vista estratégico como operativo.

 

En esta propuesta sobre el trabajo con la población inmigrada en las entidades que se dedican a la educación en el ámbito del tiempo libre seguiremos la propuesta que realiza Essomba (2007). Las estrategias educativas y de aprendizaje que un centro de educación en el ocio puede desarrollar, según el autor, para lograr el respecto a las identidades culturales, la lucha por la igualdad social y el combate contra la discriminación en un marco social intercultural se sitúan en tres niveles integrados de complejidad:
 

  1. Conocimiento y descubrimiento del otro. La educación en el ocio supone un espacio privilegiado para llevar a cabo una educación intercultural basada a promover la curiosidad y la apertura hacia nuevas realidades culturales. A diferencia de los centros escolares, no existen límites ni prescripciones provenientes de un currículum cerrado sino que el tiempo libre ofrece la oportunidad de incorporar la diversidad cultural como un contenido fundamentador desde una perspectiva actualizada, conectada con la realidad inmediata de niños. Explorar, investigar la riqueza de las múltiples formas que el ser humano ha adoptado para interpretar la vida y adaptarse activamente es un objetivo que se encuentra de acuerdo con este nivel.

  2. Reconocimiento y vínculo con el otro. Más allá del conocimiento, la educación en el tiempo libre puede proporcionar oportunidades porque los niños y los jóvenes participantes también puedan desarrollar una aproximación, no sólo cognoscitiva sino también afectiva, a todos los elementos relacionados con la diversidad cultural. Poseer una actitud de reconocimiento ante la diversidad en general, y cultural en particular, facilita que el contacto con realidades diferentes a la propia puedan ser contempladas de cerca mediante un proceso empático que despierta el gusto para encontrarse en un marco intercultural a todo nivel (tanto micro como macro), y que facilita el establecimiento de vínculos con elementos simbólicos y sujetas que se definen a sí mismos como portadores de una identidad distinta a la del otro.

  3. Gestión de la convivencia con el otro. El conocimiento y el reconocimiento, pero, tienen sentido si los contextualizamos en un marco aplicado a la vida cotidiana, es decir, a la convivencia. Según Essomba (2007):

“La dimensión más comportamental de la naturaleza humana hace falta que también sea contemplada, precisamente como un tercer elemento que dinamiza, integra y da sentido a todo aquello que pensamos y nos hace sentir la diversidad cultural. De gestionar la convivencia en marcos de pluralidad cultural, se aprende y por este motivo la educación intercultural en el tiempo libre puede resultar un marco muy propicio para experimentar este aprendizaje, en un clima de acción pedagógica que promueva proyectos densos e intensos en materia de actividades que ponen a prueba los diferentes recursos personales y colectivos de los grupos pluriculturales.”
 

Consideraremos estos tres pilares explicitados como la guía para el trabajo de la gestión multicultural de los Centros Juveniles, teniendo presente las diferentes realidades de estos: entidades donde el porcentaje de personas que participan de orígenes diferentes son mayoritarias a aquellas que todavía no han podido acceder a la población migrada. 

En función del recorrido de cada entidad el camino a seguir por sus responsables tendrá objetivos diferentes: nuevas formas de ofrecer los recursos, formas de gestionar la diversidad multicultural del centro, como accede la población migrada a ser también gestora activa o voluntaria de estos centros, la formación del personal responsable, etc. Será el propio trabajo de los equipos directivos que analicen su propia realidad y la de su entorno los que puedan ponerse manos a la obra y poder secuenciar la aproximación a  un fenómeno que no es opcional, si no que es una realidad en nuestro contexto. Dejar de trabajar en ello implica dar la espalda a la oportunidad de contribuir a construir una sociedad cohesionada y rica en esta pluralidad, implica no educar a nuestros niños y jóvenes en la riqueza de un marco interculturalidad que debe estar presente en la vida adulta de todos ellos.

Autora:
Angels Pavón (Salesiana Cooperadora SBA) Profesora Pedagogía y psicología en la Universidad de Barcelona. Servicio Asesoramiento Psicopedagógico Salesians Sant Vicenç dels Horts.

 

Propuestas para atender la diversidad y promover la interculturalidad en nuestros centros jueniles

(Extraído de las conclusiones y debates del 17 congreso) 


 

Orientaciones previas al 17 Congreso

  • El tiempo libre debe dar respuesta educativa a la realidad social pluricultural. Nos encontramos en un momento crucial en el trabajo educativo de la gestión intercultural: la realidad actual demanda a los Centros una respuesta clara y fundamentada para que pueda contribuir a la construcción de una sociedad más justa y cohesionada y pueda participar la formación de ciudadanos responsables, abiertos al otro y enriquecidos por las diferentes culturas con las que convive.

  • Diversidad de recorridos en las entidades. Los Centros se encuentran en un momento diverso ante este fenómeno: diferentes niveles de formación de sus equipos, realidades más o menos pluriculturales, sensibilidades diferentes. Es necesario partir del momento en el que se encuentre cada entidad, pero no quedar inmóviles o como simples espectadores ante los cambios sociales.

  • Modelos de respuesta. Debemos construir respuestas que respeten y sumen al otro en la construcción social. Debemos huir de respuestas asimilacionistas o segregadoras de las realidades culturales, para optar por modelos interculturales que permitan a todos la participación y construcción conjunta desde su propia identidad cultural (lengua, religión, costumbres, manifestaciones artísticas, etc.) sin anularlas por un cultura mayoritaria o aislarlas frente a la cultura de acogida.

  • Desde una opción por la Evangelización desde la Educación en el Tiempo Libre. Necesidad desde la propuesta que hace la Iglesia, de cómo la acogida al otro, y el enriquecimiento de diferentes realidades, religiones y culturas fundamenta nuestro ser como cristianos y ahonda en nuestra propia Fe al reconocer al otro y en el diálogo más profundo entorno a la Trascendencia y el Sentido de la Vida. Se abren caminos de diálogo interreligioso que ayudan en nuestra vivencia religiosa auténtica.

  • El camino hacia la interculturalidad como enriquecimiento mutuo y pacífico de los valores sociales y culturales que pone sobre la “mesa de la sociedad” la multiculturalidad, implicaría compromisos concretos y definidos en la labor educativa de los centros. 

Conclusiones del 17 Congreso

  • Analicemos continuamente la realidad para dar respuestas adecuadas a situaciones concretas.

  • Diseñemos formación en interculturalidad para animadores. Aceptando la diversidad cultural de nuestro país.

  • Abramos los Centros Juveniles a la realidad que nos rodea para dar respuesta a las necesidades junto a otras asociaciones.

  • Centremos la gestión pastoral en los equipos que aseguren la continuidad de los proyectos.

  • Establezcamos puentes en el diálogo interreligioso, eduquemos en la trascendencia y en el sentido de la vida.

  • Tengamos voz en medios Comunicación Social defendiendo la interculturalidad y seamos críticos ante la información que dan.

  • Ofrezcamos información de nuestros Centros Juveniles a grupos de otras culturas en la zona, favoreciendo conocimiento mutuo.

  • Ofrezcamos momentos interreligiosos de celebración de la fe.

  • Comuniquemos experiencias interculturales entre centros, aprovechando las nuevas tecnologías.

  • Ofrezcamos actividades conjuntas en el barrio entre familias de culturas diferentes que favorezcan diálogo y convivencia.

  • Incluyamos objetivos que favorezcan la diversidad e interculturalidad como ejes trasversales de los Proyectos educativos de los Centros Juveniles.

 

Para saber más: 


Fuentes utilizadas para elaborar este artículo


Documentos de elaboración propia: 

  • Atención a la diversidad e interculturalidad. (2012), Angels Pavón (Salesiana Cooperadora SBA) Profesora Pedagogía y psicología en la Universidad de Barcelona. Servicio Asesoramiento Psicopedagógico Salesians Sant Vicenç dels Horts.

  • Conclusiones del 17 Congreso Estatal de Centros Juveniles. 

 

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