Acompañamiento en los centros juveniles salesianos

Desde hace varios años venimos hablando con mucha frecuencia, en diversos foros y encuentros, sobre el acompañamiento personal, sobre su importancia, su necesidad, su urgencia... Valoramos el acompañamiento personal, el grupal, el de ambiente como un elemento clave de nuestra propuesta educativa salesiana, como un aspecto esencial e irrenunciable de nuestra pedagogía y del desarrollo de la misión que llevamos a cabo. Muchos han desarrollado planes inspectoriales y locales de acompañamiento. ¿Es urgencia para nosotros/as? ¿Dedicamos el tiempo necesario? ¿Tenemos tiempo real para ello? ¿Tendríamos que cambiar estructuras, formar a personas, tomar decisiones de gobierno? ¿Contamos con jóvenes que mientras son acompañados pueden acompañar a otros?

El acompañamiento personal es una demanda creciente por parte de muchos animadores, animadoras y jóvenes de los Centros Juveniles y al mismo tiempo un rasgo propio de calidad diferencial de nuestra oferta educativa en el tiempo libre. Ambos aspectos justifican una profundización de este tema para reflexionar sobre los retos y oportunidades que el mismo supone para el presente y el futuro de los Centros Juveniles.

EL ACOMPAÑAMIENTO PERSONAL

En primer lugar hay que destacar que valoramos el acompañamiento personal como un elemento clave de nuestra propuesta educativa salesiana, como un aspecto esencial e irrenunciable de nuestra pedagogía y del desarrollo de la misión que llevamos a cabo: “El centro de la propuesta educativa del Oratorio-Centro Juvenil Salesiano lo constituye la persona, que es el sujeto de los procesos de crecimiento y maduración y objeto de intervención educativa. Acompañados por la comunidad educativa, los jóvenes son los protagonistas y artífices de su propio crecimiento personal y comunitario” (“La Propuesta Educativa de los  Oratorios y Centros Juveniles Salesianos”, apdo. 6). Esto supone “acoger a cada uno como es…cuidar el crecimiento de cada uno….favorecer la maduración de su propio proyecto de vida…compartir con los demás la propia realidad…y la búsqueda del sentido de la vida” (Cf. íbidem).

Corazón del Oratorio-Centro Juvenil son los animadores y animadoras, educadores “que caminan con los jóvenes, descubren con ellos, se dejan cuestionar por ellos, y saben proponer con entusiasmo y firmeza nuevas metas de maduración personal” (PECJ, apdo. 12), y que entre sus funciones principales se incluye la de “acompañar educativamente a los jóvenes y a los grupos en su realidad concreta, desde la experiencia personal de estar siendo acompañados por otros educadores, salesianos o salesianas” (Ibidem). 

Integrado en nuestra propuesta educativa en el tiempo libre, los Centros juveniles ofrecen también “un camino gradual de educación y personalización de la fe a través de grupos de fe o comunidades juveniles, adaptadas a nuestra realidad y en relación con las demás propuestas cristianas de la zona” (PECJ, apdo. 8).

Es importante resaltar también que el acompañamiento en los Centros Juveniles Salesianos tiene un estilo propio y unos rasgos que le caracterizan, de acuerdo con la Propuesta Educativa: criterio preventivo que parte de las experiencias positivas y aspiraciones más profundas de cada persona, ambiente educativo adecuado para la propuesta de valores,  relación personal que crea lazos de familiaridad y confianza, comunidad educativa caracterizada por la convivencia de jóvenes y animadores, estilo educativo-evangelizador que recurre a las fuerzas más profundas de cada uno: la razón, el afecto y la búsqueda de Dios (Cf. PECJ, apdo. 9).

Junto a todas estas reflexiones que provienen de nuestra Propuesta Educativa, hay que añadir el contexto social en el que vivimos, que tiende a primar las estructuras, la gestión, la actividad, etc., sobre otros aspectos, lo cual nos ha de llevar, sin abandonar lo anterior, a poner un esfuerzo especial en cuidar mucho más  todo lo referente al “ser” de la persona, las motivaciones personales para ser animador/a, los procesos de maduración personal y del equipo, la reflexión sobre los “por qués” y los “para qués” de lo que hacemos, la elaboración de nuestro proyecto personal de vida donde integrar vida, animación, fe personal, comunidad de referencia….si no queremos correr el riesgo de convertirnos en empresas de tiempo libre o en lugar de experiencias puntuales de un voluntariado “ligth” sin mayor incidencia en la vida personal de los voluntarios/as y en el entorno social y eclesial del centro juvenil. Tal vez antes era suficiente con el acompañamiento a través del ambiente y del grupo, o el acompañamiento informal, pero hoy día se ve cada vez más urgente completar los anteriores con un acompañamiento más individualizado y sistemático que se adapte a la realidad de cada uno/a y que marque itinerarios diversificados con metas personalizadas de acuerdo a la pluralidad de situaciones en nuestros equipos de animadores/as y destinatarios/as.

DISTINTOS TIPOS O NIVELES DE ACOMPAÑAMIENTO DE LOS ANIMADORES/AS

Centrándonos en el acompañamiento de los animadores y animadoras de los Centros Juveniles, es importante también tener claro que cuando hablamos de este acompañamiento estamos haciendo referencia a diversos niveles de acompañamiento que pueden estar integrados en un mismo proceso simultaneo o que pueden formar parte de un itinerario gradual según las circunstancias de cada uno/a en su historia personal, el recorrido que lleve en el centro juvenil, etc.:

1º.- Acompañamiento en su tarea - seguimiento:

 Es el acompañamiento que realizamos en su tarea de animador y animadora, en su hacer concreto. Es el ir viendo juntos actitudes, criterios, uso de herramientas y recursos educativos, modo de resolución de conflictos, el cómo lleva a cabo su función de animador/a, para tratar de descubrir el trasfondo educativo de lo que hacemos y para qué lo hacemos.

Es una revisión periódica para la mejora de la calidad educativa, de la pedagogía que se utiliza en el día a día. Una formación en metodología y en criterios educativos salesianos según nuestra propuesta y nuestro estilo. Tiene especial importancia en las primeras fases de la animación y especialmente con aquellos que no vienen de nuestro ambiente de Centro Juvenil. Es un seguimiento que nos ayuda a resolver dudas, cuestiones que se pueden plantear en el día a día sobre la tarea animadora concreta para que sea realmente educativa.

Es el acompañamiento que se realiza al “hacer” para que sea  “UN HACER CON SENTIDO“.

2º.- Acompañamiento en su proyecto personal como animador/a 

El acompañamiento personal es el apoyo que se lleva a cabo en el proceso personal de crecimiento y de maduración como personas y animadores/as. Trata de responder a una serie de preguntas: ¿cómo estoy? ¿cómo me encuentro? ¿cuáles son mis expectativas y motivaciones? ¿cómo está yendo mi relación con los otros animadores y con el equipo?

Implica también la revisión continua del proceso de asunción personal de la Propuesta Educativa de los Centros Juveniles y de los compromisos fundamentales de un animador/a de un Centro Juvenil.

Es un acompañamiento que va más allá de la tarea de animación y que se centra en la persona del animador/a en cuanto tal, y que también puede ir más allá, según las necesidades y demandas de cada uno, llegando a otras esferas de su vida personal, al menos como posibilidad, y siempre respetando la libertad de cada animador o animadora.

En el fondo, se trata de responder a la pregunta de cómo afecta a mi vida el ser animador/a como opción y estilo de vida, más allá del hacer.

Es el acompañamiento que se hace al “SER“ del animador/a.

3º.- Acompañamiento en el ámbito de la fe

Este acompañamiento de fe quiere potenciar la maduración del animador/a como creyente cristiano. Forma parte de la libertad de cada uno, pues habrá gente que este acompañamiento lo lleve a cabo en otro ámbito o que aún se encuentre en un proceso de búsqueda, pero aunque no todos deseen un acompañamiento en este nivel de fe, es importante que en todo Centro Juvenil haya la posibilidad de ofrecerlo para aquél que lo desee. Se trata de afrontar el avance en el proceso personal de maduración en la fe; ver juntos la manera de ir creciendo en las distintas dimensiones de la vida cristiana; elaborar el propio proyecto de vida en clave cristiana: qué aporta la animación al proceso personal de fe y la fe a este ámbito de la animación. Este acompañamiento incluye también el compartir y celebrar desde la fe, comunitariamente, nuestra experiencia como animadores.

Es el acompañamiento que busca la integración personal y madura del SER y el HACER como ANIMADOR/A CRISTIANO/A.

Autor: Jose María Blanco ( Salesiano – SLE) Director Social Fundación Juansoñador.
 

Propuestas para el acompañamiento en los centros juveniles

(Extraído de las conclusiones y debates del 17 congreso) 


  • En el centro juvenil lo más importante son las personas (animadores y jóvenes) y su crecimiento integral.

  • El acompañamiento es necesario y tiene sentido sólo como medio para ayudar a crecer.

  • Acompañemos integralmente en el ambiente, grupo e individuos.

  • ¡Ofrezcamos formación para los acompañantes!

  • Que nadie se quede sin acompañar. Plan local de acompañamiento, (inspectorialmente puede haber un plan marco),

  • Cuidemos los procesos de maduración en la fe de los animadores.

  • En cuatro palabras: Ser acompañados para acompañar.

  • Acompañar es ayudar a crecer. Respetemos los ritmos del otro. Estar con ellos, ser para ellos.

 

Fuentes utilizadas para elaborar este artículo


Documentos de elaboración propia: 

 

¿Te ha gustado este artículo?


Esperamos que hayas disfrutado y aprendido con este artículo. Si es así por favor no dejes de recomendarlo por Facebook, Twitter o cualquier otro medio. Si lo deseas tambieén puedes dejar tus comentarios, inquietudes o ideas. Lo más pronto posible revisaremos tus comentario y lo publicaremos. 

 

 

AdjuntoTamaño
mesa5._en_clave_salesiana._acompanamiento.pdf363.65 KB

Financian: