Mensaje desde Damasco, que está viviendo los días más difíciles en los 7 años de guerra

01-03-2018
unámonos porque hoy la Iglesia está llamada a socorrer el dolor del mundo

La capital de Siria vive sus días más complicados desde que estalló la guerra hace 7 años. Desde el Oratorio Salesiano de Damasco, Don Mounir Hamachi, nos envía este mensaje.
 

Queridos amigos,
Escribo en estos días cuando la capital de Siria está atravesando tiempos difíciles. Siempre ha sido así en estos siete años de guerra en Siria, pero en estos días estamos sufriendo aún más. Muchos misiles y proyectiles de mortero son disparados contra la capital desde Houta, un suburbio de Damasco lleno de jihadistas del ISIS y muchos otros grupos islámicos fundamentalistas que tratan de hacer de Siria su califato. Estos misiles están causando muchas muertes de civiles y niños y muchas escuelas han cerrado sus puertas. Se ha ordenado el toque de queda en todo Damasco. La gente y los niños tienen miedo. También nosotros hemos suspendido todas las actividades del oratorio salesiano. Los muchachos llegan en autobús al oratorio, por lo que puede ser peligroso cruzar la ciudad. Les dijimos a todos que se quedaran en casa hasta que la situación mejorara. Que por el momento no llega. Espero que mi voz pueda llegar a todos vosotros, quiero romper el silencio absoluto que rodea la tragedia que está experimentando el pueblo sirio, por no hablar de la manipulación de la información por parte de muchos medios de comunicación en Occidente. Confío en todos vosotros, amigos. En este tiempo de Cuaresma, tiempo de oración y retorno a Dios Padre. Que la luz de la resurrección toque los corazones de los poderosos y devuelva la paz en esta tierra atormentada. Mientras, nosotros seguimos apoyando a las familias necesitadas.

Con afecto, Don Mounir Hanachi
Director de los Salesianos Don Bosco Damasco - Siria.

¡Lanzamos este llamamiento sabiendo que llegamos a muchos! La oración, la ofrenda de actos de amor y sacrificio, especialmente en Cuaresma, el rosario en particular, y rezar "juntos" son el arma que el Señor y nuestra Madre nos recomiendan: ¡unámonos porque hoy más que nunca la Iglesia está llamada a socorrer el dolor del mundo!